
Existia al poble d’Altea un desig de fer gran homenatge al Rector Cremades, com és soterrar-lo al presbiteri del gran Temple Parroquial del qual va impulsar la seua construcció. Aleshores, el rector D. Miguel Rocher, en el saluda del Programa de Festes del Stm. Crist del Sagrari del 1953 ens diu:
‘Y en la parte alta de esta pintoresca Villa – de ahí le viene el nombre de Altea- como una aspiración constante de ansias de cielo, se levanta el grandioso templo, de estilo renacentista, pasmo y admiración de los extranjeros que nos visitan, gigantesca obra que llevara a feliz término nuestro ilustre párroco y predecesor, D. Juan Cremades, el ejemplar Cura, siempre llorado por los alteanos por su fructífera labor al frente de este curato durante tantos años que culminó con la obra del magnífico y hermoso templo. A este propósito, quiero recordar a mis feligreses que estoy dando los pasos convenientes, y no cejaré en mi empeño hasta conseguir que los restos de vuestro Cura -así llamáis todavía a D. Juan Cremades-, hallen su mejor y tan merecida sepultura debajo de las losas del presbiterio del templo.’

Gràcies a la iniciativa del Rector i a l’ajuda de la Comissió de festes del Stm. Crist del Sagrari de 1954, presidida per D. Francisco Zaragoza Alvado, el dia 22 de febrer de 1954, dilluns de festes, té lloc el Trasllat de les restes del Rector Cremades des del cementeri a la parròquia. Als voltants del camposanto es congregava gran nombre d’alteans per participar en aquest acte, com ens conta en la seua crònica el sagristà Francisco Durà Pascual ‘Quico el Bollo’:
‘El lunes, segundo día de fiestas, se desplazaron desde Bellreguart y Gandía la familia del Cura Cremades. A las once de la mañana se congregó todo el pueblo en el cementerio. Llegaron las Autoridades, la Comisión de Fiestas, los familiares y el Clero Parroquial, presidido por el párroco, a la sazón, don Miguel Rocher y los señores coadjutores D. José Ferrer Pérez y D. Jesús Campos Mas así como los sacerdotes alteanos D. Miguel y D. Francisco Sastre Vallés, D. Diego Ciudad, D. Miguel Barber, D. Francisco Martínez Ciudad y todos los sacerdotes de este Arciprestazgo de Callosa.
Inmediatamente se procedió al traslado de los restos y se formó la procesión, que iniciaba la Cruz Parroquial, Estandarte del Cristo, seguido de las Bandas de Música de Tavernes de Valldigna y Altea la Vella, después el féretro que contenía los restos del Cura Cremades llevado a hombros de todas las gentes que se disputaban ese honor, encabezados por la Comisión de Fiestas. Le seguía el Clero Parroquial de revestida, con capa pluvial y dalmáticas, y todos los sacerdotes con roquetes y estolas. Detrás seguían los familiares, las autoridades y la Banda de Música de la Sociedad Filarmónica Alteanense. Las Bandas interpretaban marchas fúnebres, mientras las campanas doblaban a muerto.
Con gran solemnidad llegó el cortejo fúnebre hasta el Templo en medio de gran emoción entre todos los alteanos que presenciaron el acto.

Se inició la Misa de Requiem Solemne y la predicación corrió a cargo del Canónigo de la Catedral de Valencia M.I. don José Soler Francés; al final de la Santa Misa se cantó un responso solemne a tres voces por el coro parroquial. Seguidamente se dio sepultura en la fosa que se había preparado en el Presbiterio del Altar Mayor y se colocó la lápida que allí figura (…) Los familiares del Señor Cura Cremades repartieron al final esquelas o recordatorios que llevaban la fotografía del Cura Cremades’.
José Antonio Martínez León

Fotos: Hnos. Coello





